viernes, enero 12, 2007

Duermo en un ataud adornado por cojines, un peluche y mantas de colores. Es un cama distinta a las demas, pero la única de la que nunca caeré al suelo, ese frio amigo de unos, amante atento de otros. No me dejará caer porque es tan cerca de él donde me acuesto, tan cerca donde sueño y tan cerca donde te echo de menos, que sería imposible caer. Es tan raro que ni pensar con envidia ni pesar en las alturas de las camas normales me deja pues mi cama es única, y tan especial que cada vez que la veo no pienso en otra cosa que no sea en sonreir. Tan solo echo en falta una cosa...a esa bella durmiente de bellos cabellos y dulces labios de la que tanto hablan los cuentos y que una noche entre mis brazos tuve, y ahora cada día cuando despierto y no la encuentro a mi lado me entretengo pensando en el tiempo que pasará hasta volver a despertarme y verla a mi lado, sin embargo oí esta mañana al viento susurrarme su llegada....¿Vendras pronto bella durmiente?.

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