Gotas y silencio

Si, son aquellas mismas gotas que me permitian sobrevivir las que ahora irremediablemente se deslizaban por mis labios, unos labios rojizos y mojados en la calidez de mi propia sangre que se mezclaba con los dos torrentes que me caian de mis cansados ojos. Todo sucedia como lo habia soñado.Tantas veces, una detrás de otra, una y otra vez desde el día en el que derramé mi primera lágrima, ese día que ya no logro recordar por miedo a que el recuerdo no me deje ver la realidad de mi vida, de mi tormento, de mi pesadilla.
